Borges Carlos

Carlos Borges

Borges Requena,   Carlos

Caracas 25.11.1867 —

Maracay (Edo. Aragua) 21.10.1932

Sacerdote y poeta de inspiración mística y amatoria. Hijo de Juan Pablo Borges, corredor de valores y de Carlota Requena; pertenecía a una familia acomodada entre cuyos antepasados figuraban Andrés Bello y Mariano y Tomás Montilla. A los 11 años de edad, ingresa al colegio Santa María de Caracas; allí recibe clases de Agustín Aveledo, entre otros y conoce a José Martí, también profesor del citado plantel educativo. Sus primeros versos aparecieron en el periódico La Opinión Nacional, entre 1880 y 1885. Comienza a estudiar jurisprudencia en la Universidad Central de Venezuela e, imbuido en la corriente del libre pensamiento, colabora con los periódicos antiguzmancistas El Yunque y El Debate. Se une a la Sociedad Científico-Literaria, grupo intelectual de ideas libertarias que existió en Caracas entre 1887 y 1890, junto con su amigo Manuel Díaz Rodríguez. Poco después, manifiesta su decisión de hacerse sacerdote, ante la oposición de amigos y familiares. A los 23 años, ingresa en el Seminario, donde completará su formación literaria y afianzará su gusto por la oratoria. En 1893 escribe Pensamiento ante la tumba de María Esperanza, quizás su escrito juvenil más importante. Al año siguiente, se ordena sacerdote, recibiendo el título de doctor en ciencias eclesiásticas en la Universidad Central de Venezuela (9.8.1894) y en noviembre del mismo año, entra a formar parte del cuerpo de redactores del diario La Religión. En octubre de 1894, publica su Nocturno, inspirado en una de las partituras de Federico Chopin. Borges comienza, al mismo tiempo, a llevar una vida disipada protagonizando algunos romances que trata de olvidar, contrito, y piensa ingresar a la orden religiosa de Santo Domingo, para lo cual viaja a Nueva York el 23 de septiembre de 1899. Allá desiste de su empresa y peregrina por México y Cuba. Regresa a Caracas en 1902 y se entrega con pasión a la escritura, produciendo poemas de original lirismo, como Canto eucarístico. A fines de ese año, toma parte en las manifestaciones de estudiantes contra el bloqueo de las potencias extranjeras y el 10 de diciembre publica su Canto patriótico, en el que hacía un fervoroso llamado por la salvación de la patria. A partir de 1904, su producción cobra un tono francamente profano: sus Rimas galantes, son representativas de una inspiración que se extenderá aproximadamente hasta 1913. En junio de 1904, acompaña al presidente Cipriano Castro en una gira por diversas ciudades del país. Ese mismo año, recibe la suspensión eclesiástica y hasta 1905, llevará vida de seglar. En 1907, se enamora apasionadamente de Lola Consuelo, a quien cantará en muchas composiciones y con quien pretenderá casarse. En 1908, publica varios artículos en El Constitucional exaltando la obra de gobierno de Castro y luego, es nombrado secretario privado del presidente. Con el ascenso de Juan Vicente Gómez al poder (19.12.1908), cae preso por castrista en La Rotunda (abril 1910). Allí permanece 2 años y a poco de salir, encuentra gravemente enferma a Lola Consuelo, quien muere el 25 de abril de 1912. Borges cae en la bebida y vuelca su inspiración en el canto elegiaco. Al año siguiente, luego de una operación de cataratas, regresa a la vida eclesiástica y a la poesía mística, a fines de 1914 publica en La Religión una carta en la que se retracta de su conducta pasada. Fija su residencia en Barquisimeto, donde llega a ser cura párroco de la iglesia de la Concepción y secretario episcopal. Desde el púlpito, su verbo se encenderá en sermones muy comentados por su elevación cristiana, pero la angustia de los placeres mundanos despierta en él la pasión de otros tiempos y su escritura se vuelve profana. Se enamora nuevamente y planea un viaje con su amada a Estados Unidos. Hacia allí parte en octubre de 1918, pero regresa a los pocos meses. Comienza a llevar una vida retirada en Caracas y escribe el prólogo del libro Jaculatorias, de Vicente Dávila, publicado en 1919. Más tarde, Borges pasa a la capellanía del Asilo de Enajenados y a la del Cementerio general del Sur. El 5 de julio de 1921, pronuncia el discurso inaugural de la Casa Natal del Libertador, que constituye una de sus piezas oratorias más elogiadas. Carlos Borges continuó escindido entre el cielo y la tierra, entre el verbo místico y el mundano. Pasó de la capellanía del Cementerio a la del presidente de la República y en honor a Juan Vicente Gómez, compuso cantos, discursos y artículos de prensa. Ha inspirado la figura de Alberto Solana en la novela Oficio de difuntos de Arturo Uslar Pietri (1976).

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Del dulce mal
2008
Se suele decir que Venezuela es tierra de poetas, y la poesía, sin duda, es el género...
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