Mutis Álvaro

Álvaro Mutis

Álvaro Mutis Jaramillo (Bogotá25 de agosto de 1923-Ciudad de México22 de septiembre de 2013)1​ fue un novelista y poeta colombiano.2​ Vivió en México desde su juventud y hasta su muerte. Es considerado uno de los escritores hispanoamericanos contemporáneos más importantes. A lo largo de su carrera literaria recibió, entre otros, el Premio Xavier Villaurrutia en 1988, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1997, el Premio Cervantes en 2001 y el Premio Internacional Neustadt de Literatura en 2002

La obra poética de Álvaro Mutis esta por fuera de los grupos o corrientes. Los elemento del desastre (1953) es la obra en la que aparece por primera vez su personaje Maqroll, el gaviero, encarna el mundo poético del autor. Algunas de sus obras son: Los trabajos perdidos (1965) Caravansary (1981), crónica regia y alabanza del reino(1985) y un homenaje y siete nocturnos (1986).

Biografía[editar]

Nació en Bogotá (Colombia), el 26 de agosto de 1923, día de San Luis IX de Francia, de éste el autor dice: «No descarto la influencia de mi santo patrono en mi devoción por la monarquía». Falleció en el 22 septiembre de 2013.

En 1925, a los dos años de edad viajó a Bélgica a causa de la profesión de su padre. Hizo sus primeros estudios en Bruselas. Regresó a Colombia, primero, durante las vacaciones y después por temporadas más extensas. Vivió en una finca cafetalera y cañera que había fundado su abuelo materno, en el corregimiento de Coello-Cocora, cerca de Ibagué en el departamento colombiano del Tolima, en las estribaciones de la Cordillera Central, de la cual el autor dijo: «Todo lo que he escrito está destinado a celebrar, a perpetuar ese rincón de la tierra caliente del que emana la substancia misma de mis sueños, mis nostalgias, mis terrores y mis dichas. No hay una sola línea de mi obra que no esté referida, en forma secreta o explícita, al mundo sin límites que es para mí ese rincón de la región de Tolima, en Colombia».

En Bélgica vivió hasta los nueve años, cuando muere su padre repentinamente, a los 33 años. En Bruselas están sus mejores recuerdos de él: «de él heredé, entre otras cosas, el gusto por los buenos vinos y la buena cocina, por la tertulia y los buenos libros, y también su admiración por Napoleón», afirma el narrador colombiano. Tras el fallecimiento de su padre, su madre decidió regresar a Colombia para dedicarse a la hacienda de Coello. Dejar Europa fue, para Mutis, una gran pérdida: era en aquellos años su mundo, mientras que Colombia era sólo un lugar donde pasar vacaciones y del cual siempre se regresaba. Su fascinación por el mar, los barcos y el viaje tiene origen en esos desplazamientos de Europa a Colombia en pequeños barcos mitad de carga y mitad de pasajeros.

Tras abandonar sus estudios en Bruselas en el colegio jesuita de Saint-Michel, hizo su último intento para lograr el diploma de bachiller y se matriculó en el tradicional Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. En este prestigioso colegio, su profesor de literatura española fue el notable poeta colombiano Eduardo Carranza. Las clases de Carranza, dice el poeta, «son para mí una inolvidable y fervorosa iniciación a la poesía». El billar y la poesía pudieron más y nunca alcanzó el título.

En 1941 contrajo matrimonio con Mireya Durán Solano, con quien tuvo tres hijos: María Cristina, Santiago y Jorge Manuel. En 1942 comenzó a trabajar de periodista en la emisora de radio Nuevo Mundo, donde reemplazó a Eduardo Zalamea Borda.

Después de ser relacionista público de la Standard OilPanamerican y Columbia Pictures, entre otras compañías, publicó su primer volumen de poesía en 1948. Antes había publicado sus poemas en el periódico El Espectador. En 1953 publicó Los elementos del desastre, un poemario donde aparece por primera vez su emblemático personaje Maqroll el Gaviero, uno de los grandes hitos de la literatura en lengua española de este siglo.

Una pieza de hotel ocupada por distracción o prisa, cuán pronto nos revela sus proféticos tesoros. El arrogante granadero, «bersagliere» funambulesco, el rey muerto por los terroristas, cuyo cadáver des-pernancado en el coche, se mancha precipitadamente de sangre, el desnudo tentador de senos argivos y caderas 1900, la libreta de apuntes y los dibujos obscenos que olvidara un agente viajero. Una pieza de hotel en tierras de calor y vegetales de tierno tronco y hojas de plateada pelusa, esconde su cosecha siempre renovada tras el pálido orín de las ventanas.

(Fragmento de Los elementos del desastre)

En 1954 se casó con María Luz Montané. De esta unión nació su hija María Teresa.

Debido al manejo caprichoso de unos dineros de la multinacional Esso, de la que era jefe de relaciones públicas, dinero que asignaba a quijotadas culturales y a ayudar a todo escritor o artista necesitado, fue demandado por la compañía. Ante esta situación, su hermano Leopoldo, Casimiro Eiger y Álvaro Castaño Castillo le arreglan un viaje de emergencia a México, que desde entonces es su lugar de residencia.

En 1956 se estableció en la ciudad de México, donde llegó con dos cartas de recomendación, una dirigida a Luis Buñuel y otra a Luis de Llano; gracias a éstas consiguió trabajo como ejecutivo de una empresa de publicidad, y luego fue promotor de producción y vendedor de publicidad para televisión y conoció en el medio intelectual mexicano a los que han sido sus amigos en ese país: Octavio PazCarlos Fuentes, Emilio García Riera y Luis Buñuel, entre otros.

A los tres años de su llegada a México, Mutis fue detenido por la Interpol e internado durante 15 meses en la cárcel preventiva de Lecumberri, más conocida como «El palacio negro». Su experiencia en la cárcel cambió del todo su visión del dolor y del sufrimiento humano.

Por 1960 inició un viraje hacia la prosa con su Diario de Lecumberri, escrito en la cárcel. En 1966 contrajo matrimonio con Carmen Miracle Feliú.

El primer reconocimiento importante a la obra de Álvaro Mutis fue en 1974 con el Premio Nacional de Letras de Colombia.

Se inició en la novela en 1978, pero sólo sería reconocido popularmente en 1986, con la publicación de la primera novela de Maqroll el Gaviero, La nieve del Almirante. A partir de entonces comenzó a recibir premios importantes. Uno de sus contemporáneos escribió:3​«La saga novelesca de Maqroll el Gaviero es, sin duda, por su emocionante despliegue narrativo, su profundidad terrible, su construcción de gran artesanado, su poesía constante y su delicadeza, una obra mayor de la escritura en nuestra lengua».

En 1988 cumplió el tiempo para el retiro y se dedica completamente a leer y a escribir. Apareció en España su novela Ilona llega con la lluvia, también protagonizada por Maqroll el Gaviero, publicada por Mondadori.

En 1989 en México recibió el Premio Xavier Villaurrutia y fue condecorado con el Orden del Águila AztecaMondadori publicó su novela Un bel morir y Arango Editores publicó La última escala del Tramp Steamer. Francia le otorgó el premio Médicis Étranger por sus novelas La nieve del Almirante e Ilona llega con la lluvia. El Gobierno francés le concedió la Orden de las Artes y las Letras en el grado de Caballero.

En 1990 Amirbar fue editada en España y Colombia simultáneamente. Italia le otorgó el premio Nonino al mejor libro extranjero publicado en ese país. Terminó la novela Abdul Bashur, soñador de navíos, que se publicó el año siguiente.

En 1993 la editorial Siruela publicó en dos volúmenes y bajo el título Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero las novelas de Maqroll el Gaviero, incluyendo el hasta entonces inédito Tríptico de mar y tierra.

En 1996 la editorial Alfaguara decidió reeditar Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero en un único volumen.

En 2001 recibió el Premio Cervantes, el galardón más importante de las letras hispanas.

El 22 de septiembre de 2013 murió en Ciudad de México a sus 90 años de edad a causa de un enfermedad respiratoria. Su esposa manifestó su intención de esparcir sus cenizas en el río Coello, a pedido del escritor, que había pasado allí parte de su infancia.

La desesperanza y la historia[editar]

«A mayor lucidez mayor desesperanza y a mayor desesperanza mayor posibilidad de ser lúcido» A. Mutis

Uno de los legados más importantes en la obra de Álvaro Mutis a la literatura universal y particularmente a la latinoamericana tiene que ver con su visión de la historia y del devenir humanos. Sin este elemento el autor pasaría por ser un escritor de maravillosas aventuras exóticas. En 1965 Álvaro Mutis dio una conferencia en México, «La desesperanza»,4​ que resume magistralmente su pensamiento sobre este tema. En ella se sobreentiende que el verdadero poeta vive en el exilio; su soledad, su desarraigo son consecuencias de una forma de entender la historia y el efímero paso del hombre sobre la tierra. El trópico, su naturaleza indomita, la descomposición vegetal y animal que le caracteriza, la corrosión a la que son sometidos los elementos que lo habitan son una metáfora del deterioro con el que el tiempo somete al hombre.5​ El único sentido de la poesía y del arte, en su expresión más pura, es el de permitirnos un goce sagrado, por lo efímero, de algunos instantes de plenitud pasada. Es por ello que Mutis es el poeta del deterioro, no para admirar o consolarse ante el espectáculo de lo que fue la grandeza humana sino para poner en evidencia el sin sentido de sus acciones.6

Algunas curiosidades[editar]

Influencias y amistades

Recibió la influencia de Octavio PazPablo NerudaSaint-John Perse. Fue gran amigo de Octavio Paz y de Gabriel García Márquez; de este último fue siempre el primer lector de sus borradores. Además publicó su primer libro de poemas con Jorge Gaitan Durán.

TV y cine

Muy ligado a la industria del cine, Mutis ha sido agente en Latinoamérica de varias productoras. Es poco conocida su participación en la industria de doblaje en México pero en el libro sobre la historia del doblaje ¿De Quién es la Voz que Escuchas? del escritor y director Rubén Arvizu, el primer actor Ignacio López Tarso nos cuenta en el prólogo que él escribe, que Mutis prestó su voz como el narrador de la famosa serie de televisión Los Intocables e hizo muchísimas traducciones-adaptaciones de libretos para doblaje. Dos novelas suyas fueron adaptadas como películas por directores de cine colombianos: La mansión de Araucaima(1986) de Carlos Mayolo, e Ilona llega con la lluvia (1996) de Sergio Cabrera.

La política

Nunca ha participado en política, no ha votado jamás y el último hecho que en verdad le preocupa en el campo de la política y que le concierne y atañe en forma plena y sincera, es la caída de Constantinopla en manos de los turcos el 29 de mayo de 1453. Sin dejar de reconocer que no se repone todavía del viaje a Canossa del emperador sálico Enrique IV, en enero del año 1077, para rendir pleitesía al soberbio pontífice Gregorio VII. Viaje de tan funestas consecuencias para el Occidente Cristiano. Por ende dice ser «gibelino, monárquico y legitimista».

Un antepasado ilustre

Álvaro Mutis desciende de una familia gaditana, y uno de sus antepasados, José Celestino Mutis, fue un famoso cura y botánico que en 1783 encabezó una expedición científica en el Virreinato de Nueva Granada y consiguió clasificar, con la ayuda de los indígenas, miles de plantas de la zona ecuatorial. Su hermano Manuel es el padre del tatarabuelo del escritor, que curiosamente ha dejado para la literatura latinoamericanaalgunas de las mejores páginas sobre la selva.

La publicidad

Entre los múltiples oficios con los que Mutis se ganó la vida (locutor de radio, jefe de relaciones públicas y distribuidor de películas de la 20th Century Fox en América Latina, empleado de una compañía de seguros, de Columbia Pictures y de Esso) el más curioso es sin duda su colaboración para una agencia de publicidad. Nadie sabe muy bien cuál fue la impronta que dejó Mutis en el mundo de los anuncios publicitarios. Algunos dicen que Coca-Cola le debe uno de sus mejores eslóganes; otros juran que dedicó un bello poema al vino, recitado con atuendo de Baco desde un paisaje de vides.

El regalo para «Gabo»

En la dedicatoria de su novela El general en su laberintoGabriel García Márquez desliza una frase que ha dado lugar a numerosas especulaciones: «Para Álvaro Mutis, que me regaló la idea de escribir este libro». Luego, en sus «gratitudes», el Nobel colombiano llama la atención sobre un relato de su amigo, «El último rostro», que cuenta un episodio de los últimos meses de la vida de Simón Bolívar, a partir del hallazgo de unos manuscritos perdidos, escritos por un coronel polaco de apellido Napierski, quien, en Cartagena, conoce a Simón Bolívar y pasa algunos días a su lado. La figura de Napierski, puro invento de Mutis, la objetiva García Márquez al utilizarla como fuente histórica en su novela.

Mutis mismo ha declarado que «El último rostro» es lo que quedó de una obra mucho mayor, quemada porque le pareció demasiado «de tesis». Al contárselo a su amigo, éste le sugirió intentar escribirla. «Y yo le contesté, me parece muy bien, nadie lo hará mejor. Aquí está toda la documentación, y le di los libros que yo había leído, la correspondencia de Simón Bolívar, en fin, una serie de documentos históricos esenciales, y se lo llevó todo, y se marchó de mi casa diciendo «Ya sabrás de mí». Cuando terminó la novela me la dio, porque siempre me muestra sus originales antes que a nadie y me dijo, «A ver, ¿va a quemar esta también? Y allí estaba el Simón Bolívar que debía haber escrito yo. Pero lo escribió él. Perfecto».

La visita a Hernán Cortés

No es un secreto la devoción de Mutis por la Monarquía Española. Por ejemplo, piensa que la humanidad sufrió un tremendo retroceso cuando terminó la autoridad de los reyes para ser reemplazada por la voluntad popular. Pero tal vez sea menos conocido el hecho de que durante la visita del Príncipe de Asturias a México, el escritor colombiano tuvo la oportunidad de servirle de guía en una visita a la tumba de Hernán Cortés, que está escondida detrás del altar mayor de la pequeña Iglesia que el conquistador fundó junto con el Hospital de Jesús. Aunque el equipo de seguridad y algunos funcionarios se opusieron, el Príncipe insistió en ir a pie desde el Zócalo de la Catedral mexicana, que está a dos o tres calles. Cuentan que al llegar un despistado sacerdote de cierta edad les dijo: «Aquí no pueden entrar turistas». Con la mayor de sus sonrisas, Mutis soltó una frase que todavía lo divierte: «Es que no se trata de turistas, dijo. Es S.A.R. el Príncipe de Asturias».

Fuente: es.wikipedia.org



Encontrado 8 libros en total
24 poetas latinoamericanos
1997
“Esta antología es una invitación a conocer con gustosa confianza el trabajo de 24...
El poeta y la muerte
1981
Fragmento extraído de la pagina de presentación: "En el fondo del poema hay soledad,...
La voz de Álvaro Mutis
2001
Con sus lecturas de poemas del 24 de abril de 1990 y del 22 de octubre de 1992, dentro...
Antología
2000
Summa de Maqroll El Gaviero
2002
Por los poemas de Álvaro Mutis yerra su carácter fabuloso, el torrente de lo vivo y lo...
24 poetas latinoamericanos
1997
“Esta antología es una invitación a conocer con gustosa confianza el trabajo de 24...
Summa de Maqroll el Gaviero
2008
"Bajo la sombra de Maqroll el Gaviero, uno de los escasos heroes literarios de hoy,...
24 poetas latinoamericanos
2004
“Esta antología es una invitación a conocer con gustosa confianza el trabajo de 24...
Libros por página: