Doctor de profesión, nacido el 29 de octubre de 1916, en Cartagena, conserva en su esencia la maravillosa fuente de la creación, no solo científica, sino también literaria, con la que construye, destruye y reconstruye ideas y palabras que sobrepasan los límites de los que estas son víctimas en la realidad, ese espacio tan material que Bonilla Naar –quien se destacó por sus investigaciones sobre el cáncer y presidió por dos años la Academia Hispanoamericana de Letras– logra sublimar con su pluma.