Su obra fue breve, pero de una textura literaria que ha perdurado con merecimiento, y todos sus poemarios deberían reeditarse para que las nuevas generaciones de lectores conozcan una poética sugestiva y auténtica. Los títulos publicados en su vida fueron: La inicial estación (1961), Cantando en la ceniza (1962), Los días sagitales (1966) y Elegía sin tiempo (1978).