“Emilio Sosa López fue uno de los intelectuales más destacados de nuestro país y un creador de no común energía” (1); poeta, pensador y novelista, nació en Córdoba, Argentina, el 15 de enero de 1921, y murió en la misma ciudad el 29 de mayo de 1992.
“La obra de Sosa López merece sitio perdurable, por su intensidad y su fe” (2); autor de numerosos libros publicados en Argentina, México y España, como poeta es “Tal vez el mejor entre los continuadores de la línea anglosajona —Eliot, Pound, en particular—, es decir, de una poesía de refinada elaboración intelectual, libresca, reflexiva, en la que el límite fonético del verso es dictado por el ritmo interior de la imagen y el poeta contempla el mundo desde una áurea imparcialidad” (3); entre sus volúmenes en verso podemos citar los siguientes: Cuadernos de poesía (Córdoba, 1948); Sentimiento de la criatura (Losada, Buenos Aires, 1950); Los encantamientos (Losada, 1954); La fábula (Losada, 1957); Por amor de la fiebre (Córdoba, 1962); Isla cercada (Losada, 1969); Máscaras (Losada, 1972); Encantamientos (1946-1983, Universidad Nacional de Córdoba); Cielo sin nadie (Universidad Nacional de Córdoba, 1985); Encantamientos (Mundi-Lerner, Córdoba, 1987); La hidra (Mundi-Lerner, 1990); posteriormente, junto con los poemas de Una playa sembrada de maderos (1989-1991), reunió su producción en ese género en la tercera edición de Encantamientos (Mundi-Lerner, 1991), volumen que consideró su definitiva obra poética, pero a la que hay que agregar la publicación póstuma de Últimos poemas (Mundi, 1993).
“A esta altura, por la ductilidad de estilo adquirida, nada más hubiera necesitado Sosa López para que su poesía empezara a mostrarse como una isla en el panorama de las letras argentinas e hispanoamericanas....
Vista en su totalidad no es fácil rendir una imagen que englobe todas las características de esta poesía. Siendo como es Encantamientos una obra caudalosa, ella no se muestra por acumulación, sino a través de un largo proceso selectivo en constante renovación que le evita caer en obsesivas reiteraciones. Tampoco ha consentido en quedarse en una expresión amanerada, con una gramática monocorde, como sucede con muchos de nuestros autores. Por el contrario, por ahondamiento y concentración reflexiva busca y experimenta una forma adecuada, ventaja que le otorga sin duda su rico mundo mental, logrado a través de diversas disciplinas que de hecho lo vinculan a lo más avanzado del pensamiento contemporáneo. Elaborada pues con extrema conciencia estética, su obra poética reposa en un suelo de referencias eruditas incalculables que, sin embargo, no alejan al lector; lo acercan más bien al clamor de fondo que implica la condición humana” (4). Dos libros de relatos: Los sueños de Medusa (Emecé, Buenos Aires, 1981) y Cuentos para una época incrédula (Mundi, 1994).
Como novelista, los títulos El dios momentáneo, La subversión y Gorgo, todos ellos editados bajo la denominación Mundo de dobles (Sudamericana, Buenos Aires, 1972), El visionario (Joaquín Mortiz, México, 1978); estos cuatro, junto con los libros Orfeo, Porras y La contradicción, fueron reunidos en lo que constituye su ciclo novelístico Mundo de dobles (2º edición, completa, Lerner, Córdoba, 1989). De su intensa obra como pensador, caben señalarse sus escritos filosóficos Vida y literatura (Losada, 1959), El hombre interior (Fondo de Cultura Económica, México, 1962), Mito y realidad (Troquel, Buenos Aires, 1965); La ideación de la historia (Sudamericana, 1971) y Ser y pensar (Universidad Nacional de Córdoba, 1982), reunidos estos cinco con el título de Ser del hombre (Mundi, 1993). “Ser del hombre, de Emilio Sosa López, instala el pensamiento argentino en uno de los capiteles mejor labrados de la metafísica occidental” (5). Define Sosa López: “Asumir con firmeza el principio del destino humano, más allá de todas las crisis y todas las limitaciones, ha de darle indudablemente al hombre la fortaleza suficiente como para vivir —si no con optimismo, si no con escepticismo— con la necesaria y suficiente alegría con que uno puede hacer las cosas sin olvido de los otros hombres” (6). Y los ensayos literarios Poesía y mística (Sudamericana, 1954), Los ideales literarios modernos (Troquel, 1968), Literatura e información (Universidad Nacional de Córdoba, 1972), La novela y el hombre (3ª edición, Gredos, Madrid, 1968), El conocimiento poético (1ª edición, Emecé, 1974), El espíritu de las letras y La razón ardiente, conformando estos últimos cuatro el volumen El espíritu de las letras (Mundi, 1995).
En El conocimiento poético, afirma Sosa López: “La relación verdadera de la poesía con la vida es exigencia de perfección”.
Entre otros cargos y actividades académicas y docentes, fue Vicepresidente (1960-1962) y Presidente (1962-1964) de la Sociedad Argentina de Escritores (Córdoba); Director General del Consejo de Enseñanza Secundaria del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba; creador, primer Presidente y fundador del Consejo General de Enseñanza Secundaria Normal y Especial (el primero del país) (7), y creador del Instituto de Ciencias de la Educación, siempre en el citado ámbito ministerial; docente del Colegio Nacional de Monserrat, Profesor de Antropología Cultural del Instituto de Sociología de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Profesor Titular de la Facultad de Filosofía y Humanidades, todos dependientes de la Universidad Nacional de Córdoba; Director de la Escuela de Letras de dicha Facultad y Vicedecano de la misma, de la que fue también Director de las ediciones Colección Cuarto Centenario; Director de su Departamento de Publicaciones y Director de la “Colección de Estudios y Ensayos” de la Dirección General de Publicaciones de la Universidad Nacional de Córdoba. Fue también catedrático y conferencista, entre otras, de las Universidades: Nacional Autónoma de México, Northern Illinois, Pittsburgh y Vermont, Estados Unidos (en esta última en calidad de Fulbright Professor).
A lo largo de varias décadas, diversos trabajos suyos de Literatura, Filosofía, Antropología y Sociología, tanto creativos como críticos, se publicaron, principalmente, en Uruguay, Venezuela, Estados Unidos y Francia, colaborando en los suplementos culturales de diarios y revistas de su provincia, del país y del extranjero; así, en “LA GACETA”, “LA NACION”, “LA PRENSA” y “CLARIN”, SUR, REUNION, REALIDAD, REVISTA IBEROAMERICANA (Estados Unidos), CUADERNOS AMERICANOS (México), REVISTA DE OCCIDENTE (España), LA GACETA DEL F.C.E. (México), CUADERNOS HISPANOAMERICANOS (España), HISPANIA (Estados Unidos), ENCYCLOPAEDIA UNIVERSALIS (Francia), SYMPOSIA (México), LOST & FOUND TIMES (Estados Unidos) y otros.
Obtuvo el Primer Premio Nacional “Leopoldo Lugones” para ensayo, otorgado por la Sociedad Argentina de Escritores de Buenos Aires (1956), y, posteriormente, la “Faja de Honor” de la misma por su trabajo La novela y el hombre (1962).
Fue Miembro Asociado del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana (Pittsburgh, Estados Unidos), socio y miembro activo del PEN Club Argentino; participó de distintos congresos internacionales de escritores y poetas en el país y en el exterior; entre otros: Congresos Internacionales de Literatura Iberoamericana (1954 y 1959); Jornadas Internacionales de Poesía (Uruguay, 1962); Congreso de Escritores Latinoamericanos, organizado por el PEN Club Argentino (1962); Congreso Internacional de Filosofía (México, 1963); Congreso Internacional de Sociología (1963); y fue Secretario del II Congreso Nacional de Filosofía (1973).
Fundador del sello editorial Mundi. Director de la REVISTA DE HUMANIDADES (Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba) y fundador y director de las revistas literarias NACE EN PROVINCIA (con Martín Sosa) y MUNDI (con Armando Zárate), esta última considerada, luego de SUR, la más importante en su género que se haya hecho en la Argentina, y que fuera premiada en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en 1991; sobre esta publicación leemos: “La imagen del mundo concierta siempre gratas referencias al vincularse a revistas literarias notables” (8). Como consecuencia de un acuerdo en Pittsburgh, EE.UU., en noviembre de 1982, entre los profesores Emilio Sosa López (Univ. Nac. de Córdoba, Argentina), Alfredo Roggiano (Profesor Emérito de la Univ. of Pittsburgh, Director del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana de EE.UU.) y Armando Zárate (Univ. of Vermont, EE.UU.), se decidió, por iniciativa de Sosa López, crear MUNDI; fueron los poetas y escritores Sosa López y Zárate sus Directores; el escritor Martín Sosa su Secretario de Redacción; el Comité de Redacción estuvo integrado por Enrique Anderson Imbert (Profesor Emérito de Harvard University, EE.UU.), Horacio Armani (de la Academia Argentina de Letras), Roberto González Echevarría (Chairman y profesor de Yale University, EE.UU.), el citado Alfredo Roggiano (Univ. of Pittsburgh), Timothy Murad (Chairman y profesor de la Univ. of Vermont, EE.UU.) y Donald A. Yates (Profesor Emérito de la Michigan University, EE.UU.); el poeta Carlos Culleré (funcionario de la UNESCO en París, Francia) fue su Coordinador, y, entre sus corresponsales, estaban el ensayista René Zapata (Univ. de La Sorbonne, París, Francia) y la escritora Rosalba Campra (Univ. de Roma, Italia).
Salvo sus estadías en el extranjero en los años 60 y 80, toda su vida y su obra, de proyección internacional, las realizó en su ciudad de nacimiento.
Por Marcela Benavides*
Fuente: buscabiografias.com.