"Clifton Ross ha vivido un año o más en la Venezuela bolivariana de 2005-2006. Así como acudió a Nicaragua durante el proceso sandinista a tratar de ofrecer su solidaridad, vino a Venezuela atraído por el experimento revolucionario. Esta vez estaba más consciente del tipo de solidaridad que tenía en sus manos proponer: “una solidaridad cultural”. Venía como poeta y como filósofo, y nos dejó un poemario antológico y muchas ideas, dispersas en páginas web y en algún lugar del alma de los amigos. Yo asumo que nos dejó el espíritu de la “guerra cultural”. Concebida ésta como la construcción de una “nueva espiritualidad”, sin la cual toda revolución es vana..."
J.A. Calzadilla Arreaza
en el prólogo a Traducciones del Silencio,
Agosto de 2006.