La colección de poemas, en el que aprecio cierta influencia de Rubén Darío, se divide en tres partes, la primera es Breve romancero de la niñez, con la memoria de su pasado infantil y de sus primeros recuerdos madrileños, como El Retiro,Poemas románticos, entre los que se incluye el famoso Melancolía del desaparecer o el espléndido Toro en agonía, que con su guiño lorquiano se reproduce abajo, y por último la parte más larga, Cantos de guerra que incluye algunas piezas también memorables como el Poema de la antiguedad de España, dedicado a un "tanque" ruso destruido en el campo de Castilla o A la media España cautiva, dedicado a la España que estaba en el bando enemigo. La lectura de este libro garantiza una tarde memorable de belleza y recuerdo, de melancolía y esperanza. (...)