Dos poetas triestinos: Giotti y Saba

Dos poetas triestinos: Giotti y Saba

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Serie: NA
Editoras: Cuadernos de humo veinte
Géneros: Poesía
Autoría:
Páginas: 38 pages
Tags: NA
Language: Español
Dueño: Donado por Jordi Doce
Notas extras: NA

DOS POETAS TRIESTINOS: GIOTTI Y SABA. EDICIÓN DE JOSÉ MUÑOZ MILLANES. EDITOR HILARIO BARRERO. CUADERNOS DE HUMO, Nº 28

José Muñoz Millanes (Navalmoral de la Mata, 1951) es, además de un excelente ensayista al que debemos, entre otras cosas, impagables páginas dedicadas a Azorín o a Ramón Gaya, un exquisito degustador de la buena poesía: Juan Ramón, Leopardi, el argentino Aberto Girri, los catalanes Gabriel Ferraté, Marià Manet o Alex Sussana, los alemanes Bertol Brecht y Hugo von Hofmannsthal, por ejemplo, han sido objeto de su interés, bien dedicándoles documentados estudios o preparando ediciones traducidas de sus respectivas obras. En esta ocasión, nos presenta una breve antología de dos poetas triestinos, estrictamente contemporáneos, Umberto Saba (1883-1957), más conocido entre nosotros, y Virgilio Giotti (1885-1957). Ambos se conocían y frecuentaban, hasta el punto de que se comentaban mutuamente sus escritos, «ambos —escribe Millanes— fueron plenamente apreciados solo a escala italiana». En ambos, repetimos, la implicación de la biografía en la poesía es notable y sus poemas se pueden leer como una suerte de autobiografía narrada de forma sencilla, colmada de modestia, pero, como escribe Millanes, «en esta modestia estriba su intensidad, que surge al sentir la grandeza de la vida en lo mínimo». Son, por tanto, poetas afirmativos y luminosos que encuentran en la cotidianidad su aliento creativo, como vemos en el poema de Giotti titulado «Interior», un prodigio de sencillez, del que extraemos unos versos: «Dos manzanas en un plato, / bellas, verdes y rojas. Afuera / la noche oscura, / el frío y el cierzo» o en «Fruta verduras» de Saba, que empieza así: «Verduras, fruta, colores de la bella / estación. Unas cuantas cestas donde a la sed / se revelan dulces pulpas crudas». No necesitan, como se ve, para cantar el transcurso del día a día, elaborar grandes sofismas ni el ornato del lenguaje grandilocuentes —lenguaje, sí, un poco más sofisticado, en Saba—, todo lo contrario, su poesía cultiva «la difícil sencillez», pero esa sencillez es producto de una intensa labor de poda y depuración. Su trayectoria corre caminos paralelos, aunque Saba, por motivos en su mayoría extraliterarios, ha gozado de mayor difusión. En cualquier caso, esta modesta, pero pulcra edición, nos permite acercarnos, siquiera brevemente, a dos poetas sobrios, escépticos, suspicaces, no exentos de incertidumbres vitales (estos veros de Saba lo reflejan con nitidez: «Tendré de verdad los años / que tengo? ¿O solamente diez? ¿De qué / me ha servido la experiencia? Par vivir / satisfecho con pequeñas cosas que me causaban / inquietud un tiempo»), que trasmiten, sin embargo, el gozo de vivir y se solazan con esos mínimos detalles que hacen de cada existencia algo único.

Fuente: carlosalcorta.wordpress.com.

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